A mí me parece que todo en la vida es transitorio
y que todo está en constante movimiento, al no comprender esto, nos condenamos
a quedarnos estáticos, si nos quedamos quietos ante la vida apostamos todo en
nuestra contra. Todo está en cambio constante: Cambia la hora, cambia el clima,
cambia tu sueldo, cambian las amistades, cambia tu color de cabello, tus ideas,
tu pareja, y hasta tu físico. Esta es la parte interesante, cuando nos negamos
al cambio; a aceptar el cambio y ser parte de el, lo que estamos haciendo es
renunciar a la posibilidad de ver y hacer las cosas de otra manera. Así de
sencillo.
No todo cambio parece bueno, la mayoría de
los cambios que notamos suelen ser los más bruscos, los más ‘mierda’, los que
dan miedo, o los que son lo suficiente buenos para notarse.
Por ejemplo: Notamos cuando cambiamos de un
trabajo a otro, el nuevo trabajo nos paga mucho mejor y estamos más cómodos, eso
lo notamos y nos alegramos con cojones, este es el cambio bueno. Notas el
cambio que sucede al separarte de tu pareja, este cambio puede ser malo o bueno,
eso depende de que lado de la vida te toque.
Creo con toda la fuerza de mí ser, que en
lugar de maldecir y lamentarse; sabiendo que lamentarse es la fórmula para el
sufrimiento, lo que se debe hacer es aprender de estas situaciones y tratar de
sacar el mayor provecho de lo que ha pasado, no es ni suena fácil. Es ley de
vida cambiar, y es algo que en ocasiones hay que hacerlo sin más ni menos.
Cuando sufrimos esos cambios malos, es
cuando en realidad aprendemos y nos encaminamos hacia el cambio bueno, cosa que
inmediatamente después del golpe no es sencilla de entender porque podemos
entrar en esas guerras con nosotros mismos, guerras que algunos consideran
necesarias y otros las piensan una terrible pérdida de tiempo, cada cual sabrá cómo
luchar sus guerras, la idea es luchar.
Si estás viviendo un cambio, o si sientes
que algo ya cambió, solo tienes dos opciones:
Puedes moverte al ritmo de la vida, bailas con ella mientras puedas y
disfrutas tenerla, o te resistes al cambio, te quedas estático lamentándote y
dejas que la vida te pase por encima. Así que muévete y baila. Mamabicho.










